Sant Pere de Rodes es un antiguo monasterio bendictino situado en la montaña de Verdera, a unos 520 metros sobre el nivel del mar, en un lugar privilegiado que ofrece un paisaje impresionante. Cerca se encuentran dos monumentos más: El castillo de Sant Salvador de Verdera y la iglesia prerrománica de Santa Creu de Rodes, rodeada de las ruinas del pueblo del mismo nombre. Se añade el hecho de que el conjunto se encuentra dentro del Parque Natural del Cap de Creus. Los orígenes del monasterio se pierden en el tiempo y las leyendas.
Una de las principales leyendas fundacionales habla de la llegada a este lugar, hacia el año 610, de tres monjes procedentes de Roma, en busca de un lugar adecuado para esconder unas valiosas reliquias, entre las que se encontraban la cabeza y un brazo derecho de San Pedro Apóstol. Escogieron una cueva donde, siglos antes, había realizado vida eremítica San Pau Sergi, obispo de Narbona, y que se encontraría justo en el lugar donde se construiría la primera iglesia dedicada a San Pedro en la montaña de Rodes. Hay constancia arqueológica de la existencia de un gran edificio antiguo del siglo VI, cuya función todavía se desconoce.
Una de las principales leyendas fundacionales habla de la llegada a este lugar, hacia el año 610, de tres monjes procedentes de Roma, en busca de un lugar adecuado para esconder unas valiosas reliquias, entre las que se encontraban la cabeza y un brazo derecho de San Pedro Apóstol. Escogieron una cueva donde, siglos antes, había realizado vida eremítica San Pau Sergi, obispo de Narbona, y que se encontraría justo en el lugar donde se construiría la primera iglesia dedicada a San Pedro en la montaña de Rodes. Hay constancia arqueológica de la existencia de un gran edificio antiguo del siglo VI, cuya función todavía se desconoce.
Las primeras noticias documentadas sobre el monasterio lo nombran como una pequeña celda monástica que se disputaban dos abadías: Sant Esteve de Banyoles y Sant Policarp de Rasés. El inicio de su esplendor se situa en el siglo X cuando un noble nombrado Tasi y el conde Gausfred de Empuries, conde de Ampurias, se interesaron por Sant Pere de Rodes. Los primeros indicios de decadencia son del siglo XIV, generados por conflictos bélicos y epidemias, en una época en la que el sistema feudal entra en crisis. La abadía sufre ataques y saqueos de bandoleros y tropas francesas, y por este motivo, en 1798 los monjes deciden abandonar el monasterio. El 1930 se declara Monumento Historicoartístico Nacional y se inician las primeras obras de restauración del edificio que se irán sucediendo esporádicamente a lo largo del siglo XX. El monasterio de Sant Pere de Rodes se ha convertido en uno de los monumentos más visitados de Cataluña.
VIDEO DE VISITA VIRTUAL A SANT PERE DE RODES

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